Los diminutivos

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DICHO POR ROCHA

Los diminutivos

José Guadalupe Rocha Esparza

El *diminutivo* que utilizó “Layín”, exalcalde de San Blas, admitiendo que robó “poquito” del erario nayarita, fue un recurso lingüístico para evitar el rechazo frontal y eludir o disfrazar su responsabilidad, expresión que terminó siendo deshonesta, de político saqueador, intentando Hilario Ramírez Villanueva reducir la gravedad moral o legal de su gestión pública.

El *diminutivo* “ahorita” es de una cómoda elasticidad semántica, que puede ser dentro de cinco minutos, en una hora, mañana o nunca para no quedar mal del todo si no cumplimos, porque nunca se fijó un momento preciso. El lenguaje de los *diminutivos* tanto como de los *eufemismos*, que funcionan como amortiguadores emocionales, *generan malentendidos o frustración*.

Una *mentirita* sigue siendo una mentira; un pequeño *errorcito* no deja de ser error. Además, los *diminutivos* siguen siendo *cortesías diluidas* en las pláticas para hacer la conversación más amable y cercana para *suavizar tonos*: provechito, picosita, chilito, a prisita, azulito, muy cerquita, ajustito, al ratito. Las palabras influyen en cómo entendemos los acuerdos, *rapidito*.