Sebastián, Vulcano de Aridoamérica, hijo pródigo del Norte

Sebastián, Vulcano de Aridoamérica, hijo pródigo del Norte
La geometría del amarillo solar converge exacta en la verticalidad suprema. De
marfil invicto, de una puerta siempre abierta que custodia las centurias y la
urbanidad atemporal, una soberanía donde los vientos, las nubes y el territorio
la consagran como axis mundi.
El coyote, vigía de la orografía volcánica; el pez vela, de orgullo invicto y
oceánico; la Tecámac, con sus pétalos de dimensiones imposibles; y el caballito
forjado en la poética de un hierro que se descubre tierno bajo las manos del
escultor adecuado.
Que forjara como vulcano en Aridoamérica el papalotl, la “X” de la última
frontera, la palmera cenital. Que dio vida al coyote que se niega a rendirse ante
la peor de las calamidades: el hambre, y al Chimalli, orgullo bélico entre los
bélicos.
Estamos aquí celebrando orgullosos la vida, la obra del virtuoso de
Aridoamérica, que hace poesía tridimensional. La mímesis llevada a sus últimas
consecuencias, como si el petricor pudiera converger con el acero más orgulloso,
como si en Sebastián la geosmina pudiera hablar el lenguaje más pulcro y
tímido.
Como ese sol azteca anterior a la derrota, a la fe transatlántica, y al alfabeto
fenicio, como si la puerta del milenio fuera la antinostalgia para volverse un
mitologema lleno de vanidad.Porque estamos ante el escultor que solo genera
naifes sin amargura, sin pus, donde el hierro y el color son llevados a sus últimas
consecuencias estéticas.
He aquí entonces el escultor de las proporciones metafísicas y de la
magnificencia dorada. Sebastián, el hijo pródigo de Aridoamérica. Sebastián el
escultor de la supremacía bioluminiscente.
Hoy, con algarabía, celebramos tu eternidad, tu poética tridimensional, y ese
carácter dialéctico que ejerces con el hierro para domarlo, para potencializarlo y,
con tu obra apresar lo efímero.
Los chihuahuenses estamos orgullosos de tu obra, tu vida y tu legado. Hoy más
que nunca Sebastián. Hoy más que siempre Sebastián. La suma de todos los
halagos serían insuficientes para decirte gracias, pero es un agradecimiento lleno
de todos los adjetivos posibles. Porque has logrado que tu ejemplo sea
inspiración en los campos del saber y del arte humanos.
Eres inspiración, de esa inspiración que no proviene de la dopamina barata, ni
de la prepotencia del estatus, sino de la creatividad total: aquella que inventa
universos habitables para engrandecer la existencia, que hace la vida, vida; que
hace de la noche, noche; que hace de la lluvia, lluvia.
Gracias por mirar al océano cósmico desde un hierro de topografía terrestre.
Porque tal es la cuna de Sebastián: el arcilloso norte, nuestro eterno hijo
pródigo de Aridoamérica.
Chihuahua, Chih a 14 de abril de 202







